El peor muro está dentro de México: es la desigualdad y la pobreza.


Foto de Internet/ Dale me gusta si apoyas a Carmen Aristegui
 

Un México con 12 millones de ciudadanos que concentran la mitad del ingreso mientras 108 millones sobreviven con la otra mitad “no puede tener unidad nacional” que combata a las políticas “agresivas” del Presidente de Estados Unidos, determinó Acción Ciudadana Frente a la Pobreza. 

“El muro que más divide al país es la pobreza y desigualdad. Necesitamos derribarlos”, dijo su director Rogelio Gómez Hermosillo. Ante ello, las más de 60 organizaciones que la conforman llamaron a una nueva visión de cohesión social frente a la desigualdad basada en cuatro propósitos con visión política, social, institucional y ciudadana: Impulsar la inclusión económica y el trabajo digno para que las familias hoy excluidas mejoren su calidad de vida. 

Garantizar derechos económicos, sociales, culturales y ambientes. Instalar y desarrollar capacidades estatales para construir instituciones públicas efectivas y democráticas. Generar una nueva cultura de corresponsabilidad ciudadana basada en valores contra la corrupción y el clientelismo. Los objetivos se basarán en cuatro visiones; política, social, institucional y ciudadana:



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 Construir consensos políticos plurales para impulsar cambios institucionales y articular crecimiento económico con derechos sociales. Elevar el nivel de debate público, sobre todo entre políticos y candidatos. Revisar los más de 6 mil programas clientelares y la efectividad de instituciones. Motivar cambios en la cultura ciudadana sobre todo frente a la discriminación y racismo. 

Las organizaciones además se comprometen a seguir impulsando la recuperación gradual del salario mínimo, establecer un padrón único de beneficiarios de programas sociales y crear una Contraloría social sobre los servicios de salud. La pobreza, expusieron, debilita la economía al reducir el mercado interno, la democracia al favorecer el clientelismo, mina la estabilidad al excluir el desarrollo a regiones enteras y es el caldo de cultivo del crimen y la violencia. 

“La pobreza es hoy la misma que hace 25 años: 53 por ciento de la población (64 millones) como en 1992 (de hecho, 11 millones más)”, destacó Alberto Saviñón, de Centro Lindavista. “No tenemos rumbo frente a la pobreza y desigualdad ni estrategia de largo plazo”, criticó.

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La visión de cohesión social, dijo José M. Domínguez de Comunicación Cristiana de Bienes, “sube la vara para exigir a los políticos y gobernantes”. En los tres estados con mayor pobreza solo el 20 por ciento tiene seguridad social frente al 58 por ciento en las tres entidades con mayor desarrollo, afirmó Alberto Serdán de Ruta Cívica. 

En conclusión, determinaron, las amenazas externas son reales y las dificultades económicas ya están presentes con efectos nocivos. El riesgo de empobrecimiento es mayor. “Podemos evitarlo. El país tiene recursos y capacidades.

 Erradicar la pobreza crónica y su herencia debe ser parte de cualquier proyecto de futuro para la nación. Y hoy es urgente”, destacaron. También es necesario romper los privilegios. “La nación vive tiempos de indignación, de ira, de dolor. Estamos a tiempo de trasformar eso en acción, coraje y esperanza”, finalizaron.

Con información de la-prensa.com.mx

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