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Otra vez Puebla, Saraí desapareció luego de discutir con su esposo; autoridades ignoran caso.

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A un mes de la desaparición de Saraí Ávila Arellano, de 26 años de edad, aún no se tienen pistas de su paradero, mientras que el esposo y principal sospechoso -según el dicho de los familiares de la fémina-, se encuentra indiferente ante los desesperados familiares de Saraí que no han parado la búsqueda por sus propios medios y aseguran que incluso llegan a no comer, pasar nohes sin dormir y aunque están consternados, tienen la esperanza de llegar a encontrarla sana y salva.

 La madre de Saraí, Guadalupe Arellano Tlaseca, recordó que la última vez que supieron de ella fue la noche del 2 de agosto (21:30 horas), cuando mandó como siempre mensajes a su hija e intentó tener comunicación vía telefónica con ella, pero nunca le respondió, lo cual se le hizo raro. Al día siguiente, a las 08:00 horas, le volvió a mandar mensajes y quiso llamarle al celular, pero le mandaba directo al buzón.

 Lo mismo pasó al llamar al teléfono del esposo de Saraí, Rodolfo Celio Gutiérrez.



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  Fue así como ya presintiendo algo malo, Guadalupe llamó al celular de Perla Gutiérrez, mamá de Rodolfo, pero nunca le contestó y a pesar de que le envió mensajes vía WhatsApp, los veía pero no le contestaba. 

 Después de las 15:30 horas, Guadalupe recibió por fin una llamada de su consuegro, el doctor Rodolfo Celio Murillo, quien le dijo que no sabía cómo decírselo pero que sus hijos se habían peleado muy feo, que solamente sabía que los tres: Saraí, Rodolfo y el hijo de ambos de apenas 2 años, iban en su camioneta y él la bajó, o ella le dijo bájame aquí, pero que desde ese momento dejaron de saber de ella. 

 La mamá de la fémina mencionó que estaba muy raro, porque ella jamás dejaría a su hijo abandonado, pues a pesar de que es licenciada en Pedagogía, estaba dedicada a las labores del hogar y sobre todo al cuidado de su niño. Guadalupe después llamó a personas cercanas a su hija, siendo uno de ellos Brandon Galindo, quien le confirmó que la noche del 2 de agosto, él visitó a la pareja con residencia en la colonia Prados Agua Azul, pero que alrededor de las 10 de la noche escuchó que discutían en la cocina y prefirió llamar un taxi y marcharse. 

 También habló la mujer con su sobrina Yesica y ésta le confirmó que le llamó a Saraí diciéndole que tenía problemas y le pidió su dirección para ir a alcanzarla.

 Sin embargo, según la familiar, dice que al dar las 11 de la noche y no llegaba su prima, quiso llamarle, mandarle mensajes, pero no tuvo respuesta alguna.

 El día 3 de agosto, Guadalupe, que vive en el municipio de Tehuacán, llegó a la casa de sus consuegros, que también viven en esa localidad; y vio llegar al hermano de Rodolfo, pero éste sólo pidió en clave que lo dejaran entrar y no habló con ella.

 Luego salió la mamá del joven, y aunque siempre la invitaban a pasar, esta vez solo hablaron en la puerta.

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Guadalupe le pidió que estuviera Rodolfo, pues él tiene que dar una explicación de todo lo que está ocurriendo y sin embargo, nunca le ha querido dar la cara.

 Perla le explicó que estaban muy mal, y la otra mujer le contestó que ella peor, pues no sabe hasta el momento del paradero de su hija. Le pidió que avisara a Rodolfo que fueran a presentar una denuncia, pero Perla le contestó a Guadalupe, que mejor buscara al papá del joven para ponerse de acuerdo; en cuanto lo hizo el consuegro le aseguró que sí lo haría, pero en realidad solo le puso diversos pretextos para no hacerlo después. 

 Así que la única denunciante ha sido Arellano Tlaseca, pero también asegura que las investigaciones van muy lentas y no ve resultados hasta el momento.

 “Por el momento estoy dedicada día y noche en buscar a mi hija, ya después veré si hay que proceder legalmente, pues el principal sospechoso, su esposo, tengo entendido que ha sido llamado ante las autoridades ministeriales, pero no se ha presentado…”, resaltó Guadalupe. 

 El esposo de la chica desaparecida, también de 26 años de edad, no se ha presentado con sus suegros, por lo que lo señalan como principal sospechoso de la desaparición, pues fue la última persona con la que estuvo; mientras tanto él tiene al hijo de ambos, y continúa sus estudios de Bioquímica en la Universidad de las Américas Puebla. 

 Arellano Tlaseca aún tiene la fe y la energía de que su hija Saraí aparezca bien y que aparezca viva, puntualizó. 

 Saraí es de 26 años, piel morena, mide un metro 60 centímetros de estatura, es delgada, tiene el cabello negro, largo y lacio; como seña particular usa brackets; vestía playera blanca con negro (con el logo de Nike), licra negra y chamarra azul turquesa.

Con información de guruchuirer.com

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