Dilma Rousseff y Peña Nieto: igual de corruptos

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Lo que pasó el día de hoy en Brasil, no solo ha dejado un legado fuerte de lucha contra de la corrupción política, sino que aparte, ha enviado un mensaje claro a todos los países del mundo, de que con voluntad y ganas, todos los delincuentes de cuello blanco pueden caer. Nadie es invencible. 

 Pero sinteticemos lo que hizo el Senado brasileño: con 55 votos a favor, 22 en contra y 4 ausentes, aprobó el juicio político contra la presidenta la presidenta Dilma Rousseff, apartándola del cargo por 180 días, tiempo en que se decidirá si la remueve definitivamente.

 A Rousseff, se le acusa de atentar contra el erario público, fraude, corrupción, abuso de poder, y de llevar a la miseria a millones de familias cariocas. Esta situación es muy compleja, ya que años anteriores, el mundo veía a Brasil como la gran economía emergente, incluso se le asignaron el Mundial de Fútbol y los Juegos Olímpicos. Muchos analistas, no ven a Rousseff regresando a la presidencia.

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Esta situación es en un 50 por ciento parecida a lo que pasa en México; este porcentaje de igualdad, tiene que ver con que Enrique Peña Nieto es igual o peor de corrupto. Sin embargo, por desgracia, el otro 50 por ciento es totalmente desigual, ya que en vez de de que los senadores y diputados hayan votado para hacer renunciar al presidente de México, por el escándalo de la Casa Blanca, estos le dieron más alas para que siguiera destrozando al país.  
¿En qué se parecen Dilma Rousseff y Enrique Peña Nieto? En todo, los dos hundieron a millones de personas en la miseria, se enriquecieron ilícitamente, beneficiaron a sus familiares y amigos, exprimieron la economía de sus países, e impulsaron el crecimiento de los grandes cárteles del narcotráfico. Los mexicanos sabemos que lo del Chapo, fue toda una telenovela.

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Solo hay una gran diferencia entre Dilma y Enrique Peña: la brasileña tiene a todo su Congreso en contra. Mientras tanto, el esposo de Angélica Rivera, tiene a todos los diputados del PRI y PVEM, como auténticos sirvientes, siendo que ellos representan la mayoría legislativa. 

 La desgracia de México no es tener a Peña como presidente, sino a unos diputados y senadores basura, que con tal de saciarse como animales, son capaces de besarle los pies malolientes al presidente de la República, y a su esposa, Angélica Rivera. Tristemente, eso es el nivel de políticos que tenemos los mexicanos. Ojalá un día, podamos vivir algo como Brasil: ellos tiraron a su presidenta a la basura.

Fuente: Politia y Estilo

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