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Deciden no tener hijos para no continuar devastando la Tierra

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Foto de Internet/ Dale me gusta si apoyas a Carmen Aristegui
 
El 2 de agosto pasado la humanidad consumió la totalidad de los recursos que el planeta puede producir en un año para regenerarse de modo sostenible.

 El tiempo se achica paulatinamente desde 1969, cuando el mundo agotaba recursos naturales al mismo ritmo que su capacidad para recuperarse. 

Esta sobreexplotación está devorándose todo y llevando a la Tierra a su posible destrucción. Hay quienes creen que una de las mejores formas de terminar con esta catástrofe es frenar la reproducción de los seres humanos.

 Piensan que el crecimiento de la población afecta al ecosistema y no sólo lleva a una crisis demográfica sino a la degradación de la biodiversidad, del agua, del resto de las especies, a la deforestación de los bosques y al calentamiento global, entre otros males. 

 Se autodenominan antinatalistas y los fundamentos que alimentan a este movimiento mundial que tiene adeptos también en Mendoza no son recientes.

 Fueron expresados por pensadores antiguos, modernos y contemporáneos. Sin embargo, en los últimos años sus posturas de carácter ético y político son consideradas por un mayor número de personas que eligen no tener hijos. 

 Para los que sostienen esta visión del mundo no se trata sólo de controlar la natalidad. 

El objetivo es no traer más personas a un mundo que no brinda condiciones para una existencia feliz. 

Creen que el acto de procrear es egoísta y ligado a un mandato social, aunque aseguran que cada vez más gente privilegia otros aspectos de la vida como sus carreras, viajar y nuevas experiencias.



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  Opinión de los seguidores "No lo vemos como una opción personal o estilo de vida, sino como un imperativo moral. Somos activistas e intentamos despertar conciencia. 

Simplemente somos individuos aportando desde nuestro lugar", dijo Paula Montalto (34), estudiante del Profesorado de Inglés. Al igual que otros mendocinos, ella forma parte de grupos que pregonan estas ideas en las redes sociales. Adriano González (41) es sommelier y está a un paso de recibirse de licenciado en Turismo. 

Hace años que tomó la decisión de no ser padre y comparte con su pareja esta postura. Dice que se realizará la vasectomía muy pronto, aunque siempre fue muy cuidadoso de protegerse de cualquier embarazo. 

Cuando habla remarca su preocupación por el planeta y su amor por el hombre. "El antinatalismo es una cuestión muy grande y abarcativa, pero básicamente es lo contrario al natalismo. 

No es una sola cosa, es un concepto amplio que tiene muchas corrientes. Pero como está incorporado a la ética de los individuos, una vez que llegás al fondo del concepto es difícil volver atrás. Además está asociado al veganismo, al ateísmo y al anarquismo", afirmó Adriano. Para María José Ten (28) se trata de un sentimiento que la acompañó siempre y que de grande pudo nombrar desde un movimiento o línea de pensamiento. 

La joven diseñadora de indumentaria resumió su mirada: "El futuro ya no es lo que era. Los recursos se están acabando muy rápido. 

De acá a 20 años no sabemos qué va a pasar ni qué estamos prometiéndole a un niño". Además aclaró que está en contra de la violencia y que aboga por la tolerancia, como hace el resto de la gente que se siente asociada a este movimiento. 

"Muchos nos atacan, piensan que odiamos a los niños o a las familias y nada más lejos. Me llevo súper bien con los hijos de mis amigos y de hecho hay antinatalistas que ya tienen hijos pero tomaron noción después", explicó. 

 Algo similar señaló Paula, que tiene en sus planes realizarse una ligadura de trompas en cuanto consiga días de licencia en su trabajo para el posoperatorio.

 "Que nos posicionemos en contra de la reproducción humana no implica que quienes quieren criar y educar a un niño no puedan hacerlo; de hecho promovemos la adopción de humanos que ya están en este mundo", dijo. 

 "No odiamos a los niños, por el contrario, empatizamos con ellos y las potenciales situaciones de sufrimiento a las que pueden verse sometidos, por eso es que decidimos no traerlos a un mundo devastado e incierto. 

Entendemos que si ya hay vidas que necesitan del cuidado de una familia, cuál sería la razón para traer más, dadas las circunstancias ambientales, sociales y económicas", agregó.

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"Somos demasiados en el mundo, tenemos una capacidad de carga planetaria muy alta. Un tercio de la población pasa hambre, mientras que el otro pasa 

miserias o pobreza y solamente el 2% es rico. Sobre esta situación hay que abrir los ojos. Las clases más bajas son las que más se reproducen y las que más pierden y sufren", manifestó Adriano, reprochando el panorama actual. 

 "Siguen vigente en las conversaciones las típicas frases 'mirá la edad que tenés y no sos mamá o papá', 'quiero nietos', 'hay que extender el apellido, perpetuar la línea genética'. No me gusta aunque lo tolero. 

Al mismo tiempo, nos damos el lujo de erradicar cualquier animal que represente una pequeña molestia para nuestra supuesta felicidad", opinó el sommelier. Patricio Buhler (33) es kinesiólogo y también acerca su opinión. 

"Dentro del movimiento antinatalista hay personas que pueden dar prioridad a sus vidas o a su trabajo antes que a un hijo, ya que sienten que no pueden hacerse cargo de su cuidado. 

No a todo el mundo le tiene que gustar ser padre o madre y ante eso vale la pena ser sincero con uno mismo". 

 "Hemos creado un mundo donde el éxito de las personas ya no se mide por la calidad humana sino por el dinero que se puede llegar a obtener, y en la sociedad en la que vivimos tener hijos otorga estatus social e incluso al que desea y no puede hacerlo se le cuestiona su masculinidad. 

Ser hombre tiene otras connotaciones y creo que la trascendencia no la dan los hijos", concluyó Patricio.

Con información de diariouno.com.ar

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