“No bajen los brazos”, les pide Angela Merkel a los jóvenes mexicanos


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A En una conferencia de prensa que de manera conjunta sostuvo con el presidente Enrique Peña Nieto, Merkel dijo que en la reunión privada le manifestó su preocupación por los homicidios de periodistas, las desapariciones de personas, el narcotráfico, el crimen organizado y a la violencia asociada a él.

 El encuentro con la canciller se realizó en el hotel Four Seasons y en él participaron el embajador alemán, Viktor Elbling, así como Barrera Hernández y Morales Elizondo, directores del Centro de Derechos Humanos de la Montaña-Tlachinollan y de Ciudadanos en Apoyo a los Derechos Humanos, AC (CADHAC), respectivamente. 

 La visita de Kofler Del 8 al 12 de mayo pasados –un mes antes de que la canciller Merkel realizara su tercera visita oficial a México–, Bärbel Kofler, delegada del gobierno alemán para la Política de Derechos Humanos y la Ayuda Humanitaria, estuvo en el país.

  Se reunió con el procurador Raúl Cervantes Andrade, con el presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, Luis Raúl González Pérez, con funcionarios de la cancillería, legisladores, activistas sociales y con Carlos Beristáin, exintegrante del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes.

 Y el 10 de mayo, en un encuentro en la sede de la embajada alemana con representantes de medios de comunicación, entre ellos esta reportera, Kofler expresó que al gobierno de su país le preocupan sobremanera las “discrepancias” entre los avances legislativos y las fallas en su aplicación, como el nuevo modelo de justicia penal. 

 La funcionaria estuvo el día anterior en Oaxaca, donde visitó un centro penitenciario de mujeres. Ahí advirtió que tres cuartas partes de mujeres en reclusión no han sido sentenciadas. Y declaró:

 “La presunción de inocencia todavía no está aplicándose”. Kofler expresó su indignación por las agresiones a periodistas y defensores en México y por la impunidad en la que se encuentran los homicidios contra comunicadores y activistas sociales, y retomó la clasificación de la organización Reporteros Sin Fronteras de considerar al país como el “más peligroso del mundo fuera de zonas de crisis, guerras o guerras civiles” para ejercer el periodismo y para los defensores de derechos humanos, situación que calificó como “no tolerable”. Y agregó: “Que quede impune el asesinato a un periodista, eso me asusta. 

Estoy llevándome la impresión de que, en vez de investigar como debe ser, se trata de meter abajo del tapete los casos o encontrar excusas o pretextos. 

Esa es la impresión que me llevo”. En aquel encuentro también declaró que son los mexicanos los únicos que pueden generar el cambio hacia el respeto de los derechos humanos y el estado de derecho. Para eso se requiere, dijo, mucha “voluntad política”.



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  “Es importante que, en el contexto internacional, México sea percibido como un país que sí lo está haciendo; que las leyes contra la tortura y contra las desapariciones, así como los juicios orales, no se queden en el papel. Habrá que promover su implementación”, comentó Kofler. Exactamente un mes después, en el desayuno con activistas, comunicadores y con la senadora Cuevas, la canciller Merkel retomó algunos de los temas analizados por Kofler durante su visita. 

 Sus interlocutores mexicanos pusieron sobre la mesa la desaparición forzada de los 43 normalistas y abordaron el tema de las desapariciones en el país, así como las agresiones a periodistas, los asesinatos y la falta de garantías para ejercer la libertad de expresión. 

También hablaron de la violencia y la inseguridad; de la complicidad de algunas autoridades con el crimen organizado; de los riesgos que representa la iniciativa de Ley de Seguridad Interior; de la disparidad entre las leyes y su aplicación, y de la falta de contrapesos políticos para el Poder Ejecutivo. 

 El encuentro con Merkel Antes del encuentro, a Barrera Hernández y Morales Elizondo –quien en mayo se entrevistó con Kofler– se les explicó que Merkel acostumbraba entrevistarse con miembros de la sociedad civil de los países que visita. 

Era obvio que la canciller tenía un diagnóstico sobre la situación de los derechos humanos en el país. “Para los alemanes –comenta Morales– los derechos humanos son un asunto serio. Ellos dicen que sin el respeto a los derechos humanos y a la legalidad no se puede dar un verdadero desarrollo; su visión es súper abierta.” 

 Al final del encuentro, tras ofrecerles apoyo técnico a sus interlocutores, Merkel comentó: “Hay que ser audaces”, y advirtió que hay “espacios de oportunidad por los compromisos internacionales que ha contraído el gobierno mexicano y que tendrán que repercutir en la vida interna del país”. 

 La directora de CADHAC reitera que el desayuno con Merkel, una de las mujeres más poderosas del mundo, sólo le confirmó la opinión de que para los alemanes los derechos humanos “no son un juego”.

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Y al igual que Barrera Hernández, ella considera que, aun cuando Merkel no hizo algún pronunciamiento específico sobre el panorama que se le presentó, se mostró sorprendida por la falta de rendición de cuentas del Poder Ejecutivo. Según Barrera, la canciller expuso: “No se puede estar por encima de la ley, de un poder sobre otro poder”. 

 En su relato sobre el encuentro, el director de Tlachinollan sostiene que Merkel comentó que para que México tenga un sistema de procuración de justicia seguro hace falta “una nueva generación de abogados para defender a la sociedad, hacer que funcione el sistema para que las leyes se apliquen, para que no se tolere la impunidad ni la corrupción”. 

 También se refirió de manera general a la delincuencia organizada, un problema global, dijo Merkel, “que se necesita atacar de fondo” y hacerse público; de ahí la importancia del trabajo de los periodistas, quienes “ponen en riesgo su vida”.

El lunes 12, cuando regresó a Tlapa, Guerrero, Barrera fue criticado por la representación del gobierno federal de la Comisión de Asuntos Indígenas. Sin embargo, dice, lo conforta lo que Merkel recomendó a sus interlocutores al final del encuentro: mantener la valentía, seguir trabajando y no callarse.

 Reconocido en el extranjero por la defensa de los pueblos indígenas en Guerrero, Barrera considera que la posición de Merkel es una consecuencia del monitoreo permanente que organizaciones civiles de Alemania hacen de la situación de derechos humanos en México, así como del cabildeo de los parlamentarios y funcionarios germanos para colocar esos temas bajo la lupa

. El acercamiento de Merkel con esas voces críticas, reitera, es “un mensaje muy nítido” para el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto en el sentido de dialogar con la sociedad y crear canales de interlocución para retroalimentar y nutrir el ejercicio de la autoridad.

Con información de Proceso.com.mx

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