Defiende nuestros bosques, matan a su hijo y le quitan la libertad

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Ildelfonso pagó el precio de encabezar la defensa del Bosque del Agua en un país en el que la represión se ha convertido en cosa de todos los días. En diciembre de 2005, Ildefonso y otros comuneros presentaron una denuncia penal acompañada de videos y fotografías que mostraban a los talamontes en flagrancia. 

En abril de 2006, Ildefonso y Greenpeace interpusieron una denuncia popular ante la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) por la que la delegación del Estado de México comenzó a vigilar constantemente la zona y a realizar operativos en los que se detuvo a varios talamontes. 

En noviembre de ese año, el Ministerio Público solicitó 47 órdenes de aprehensión contra conocidos taladores de la zona, pero fueron denegadas con el argumento de que no había elementos constitutivos de delito. Aldo y Misael Zamora, hijos de Ildefonso, colaboraron del 2006 al 2007 con Greenpeace en la colecta de datos para hacer un estudio sobre los impactos de la tala ilegal en los bosques de San Juan Atzingo. 

Por estas actividades, la familia Zamora fue objeto de múltiples amenazas que se comenzaron a cumplir muy pronto. En 2006, en el transcurso de una marcha en contra de la tala ilegal, presuntos taladores le dijeron a Ildefonso: “tienes tus días contados; si no le bajas, te vamos a dar en dónde más te duela”.

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Ildefonso mantuvo su lucha pacífica y tuvo como resultado el asesinato de su hijo Aldo a manos de los talamontes. El 15 de mayo de 2007 al caer de la noche Aldo y Misael fueron emboscados por cuatro personas en Santa Lucía, Ocuilán, mientras viajaban con tres de sus familiares de regreso de una inspección en la zona para detectar a los criminales. Aunque su hermano intentó protegerlo, Aldo murió. Misael fue herido en un pulmón y los otros familiares resultaron ilesos. 

 Unas semanas después, el 5 de junio, el entonces presidente de la República, Felipe Calderón, le otorgó a Ildefonso y a su comunidad la mención honorífica del Premio al Mérito Ecológico; al igual que el entonces gobernador Enrique Peña Nieto, Calderón prometió hacer justicia y defender los bosques. 

La justicia llegó lenta e incompleta, pues tuvieron que pasar más de tres años para que las autoridades detuvieran a dos de los cuatro agresores. Los otros dos permanecen prófugos hasta el día de hoy.

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El 20 de noviembre de 2015 Ildefonso fue detenido con violencia y sin mediar orden de aprehensión. Las irregularidades judiciales no comenzaron ahí, sino en el hecho de que se ordenó su captura por una investigación iniciada tres años atrás y de la que nunca fue notificado. 

 El camino que siguió fue el que recorren los miles de presuntos culpables que abundan en México: con base únicamente en las declaraciones idénticas de testigos, Ildefonso fue recluido junto a dos de los asesinos de su hijo en el Centro de Readaptación Social de Tenancingo, Estado de México. Sin derecho a fianza, pues el delito del que lo inculparon es grave, la primera pelea en la cárcel fue para que lo alejaran de los homicidas de Aldo y para que le aseguraran atención médica.

 La pelea afuera es por demostrar que el proceso jurídico es totalmente irregular, violatorio de sus derechos, y es contra un andamiaje jurídico acostumbrado a dictar sentencias violatorias de derechos humanos.

Con informacion de Sin embargo

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